martes, 3 de diciembre de 2013

Nada en las manos de Jerónimo Molina Cano

Cómo llegó a mi poder este libro es una historia curiosa y que he de agradecer públicamente a su autor, Jerónimo Molina Cano a quien no tengo el gusto de conocer pero al que he tenido el placer de leer. Empezó con la aparición en este baluarte de su libro sobre GeCé, "En la cabellera de un cometa llamado Ernesto Giménez Caballero", hace más de seis años. Hace unas pocas semanas recibí un correo del mismo autor ofreciéndome este reciente libro, cosa que acepté y agradecí de mil amores, recibiendo este delicioso librito en mi casa, justo en la víspera de mi partida a lejanas tierras mediterráneas, a donde me acompañó.
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Nada en las manos, que ha sido editado por la pequeña y selecta editorial Los papeles del sitio, es un diario, ya que cuenta con la estructura cronológica de este tipo de libros, pero no es propiamente, o al cien por cien, un diario como puedan ser los de Pla o Uriarte.  Este libro es la radiografía académica, personal y, en mi opinión, moral de su autor, que nos hace partícipes de sus peripecias, lecturas y hallazgos en archivos, en la senda de Carl Schmitt, que deja a la vista lo mejor de la, digamos, "intelectualidad de provincias", cuyo coeficiente moral no se ve superado en ningún caso por los intelectuales capitalinos de nómina que tratan, en vano, de configurar mentes y estilos en un mundo superficial.
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Entre las carcajadas, cuando se lee la anécdota mariana del karaoke de su hija, y las sesudas reflexiones sobre los seguidores del alemán arriba citado, hay una panoplia de personajes, libros, historias y circunstancias que nos hacen reflexionar sobre la inanidad de la Historia inventada, sobre las verdades eternas y sobre muchos aspectos de la vida que sólo se ven cuando se acerca a la luz de las selectas minorías ortegianas cada vez más pequeñas y cada vez más selectas entre los que el políglota Molina brilla con luz y originalidad propias. Esperamos desde las garitas de este baluarte la segunda entrega.